Comenzamos el trimestre leyendo el cuento “el telescopio de los reyes magos”. Es un cuento cercano que nos invita a descubrir que las cosas que más nos importan no se ven con los ojos si no que viven en el corazón.
A continuación bailamos “Todos estamos bailando la misma canción”, del grupo "La oreja de Van Gogh".
Esta canción nos recuerda que todos venimos de la misma luz,
de algo muy grande y hermoso. Que somos parte del mismo mundo y que Dios nos
acompaña en cada latido, en cada estrella y en cada abrazo, pues se muestra de
muchas maneras.
Seguimos pintando el telescopio de los Reyes Magos. Nos
imaginamos que lo enfocábamos hacia el corazón y contestamos a la pregunta ¿A quién
quiero mucho y vive en mi corazón? Luego pensamos en alguna vez que lo ayudamos
o nos ayudó y cómo nos sentimos mientras lo hacíamos. Con esta actividad nos introducimos
en dinámicas de introspección y educación emocional aprendiendo a reconocer y
poner nombre a las emociones. Estas son algunas de las respuestas
Estas respuestas, convertidas en imagen pasarán a formar
parte del mural colaborativo de la paz.
Seguimos con el trabajo de la paz. Ahora nos centramos en
que también Jesús vive en nuestro corazón. Para ello usaremos el juego de mi
compañera Carmen del blog Relilusionándote y nada mejor que sus palabras para
explicarlo
“La frase de Jesús "la paz os dejo, la paz os
doy" (Juan 14, 27) y la paz contigo del salmo 122, es el eje de este
juego en forma de mano, que invita a los niños a entender la paz,
compartiendo gestos, frases y momentos únicos.
Cada casilla, de la espiral de la palma, propone una
acción: agradecer, consolar, reír, decir palabras de Jesús…
No se trata de competir, sino de llegar todos juntos a la
muñeca, con alegría y ternura donde nos está esperando un colgante
especial.
Ideal para trabajar la empatía, el humor, la
espiritualidad y el vínculo en clase.”
Una vez alcanzamos la meta recogemos el colgante de la paz.
Este colgante es un colgante de paz, para que funcione hay que usarlo
correctamente, por esto viene acompañado de unas instrucciones de uso. En
clase, aprendimos como usar el colgante
para que sea una herramienta de paz. Ahora lo llevaremos a casa para tenerlo cerca.
La paz también vive en los corazones, es muy delicada y se
siente incomoda cuando en nuestro corazón entra la furia, la tristeza o el
miedo. Por eso hay que prestarle atención y cuidarla. Compartir nuestras
emociones nos ayuda a entenderlas y gestionarlas. Jesús está presente en esos
momentos, nada de lo humano le es ajeno. Con esta actividad pretendemos iniciar
hábitos de autogestión de emociones a la vez que trabajamos la interioridad y
el mensaje cristiano.







