domingo, 12 de julio de 2026

Lucas: Tres cuadros, tres misterios, una Verdad. El día que el museo cerró.


La historia continúa:

Suena el timbre para ir a EF. Antes de que venga el profe, preparan los neceseres. Nora descubre que una niña nueva no sabe lo que tiene que hacer  y mira a todos lados despistada.

—Seguro que ya se enterará de lo que tiene que hacer —dice un niño.

Cuando llegan al polideportivo en el suelo hay una silueta de toro con esta frase dentro:“¿Quién se detuvo cuando todos los demás pasaron de largo?”

Otra pista ¡Exclama Dani!.






 

 EL EXPEDIENTE PRADO

"Tres cuadros. Tres misterios. Una verdad."
 El día que el museo cerró

"Han llegado tres obras maestras de gran valor, pero el transporte perdió la documentación. Solo sabemos que son enseñanzas de Jesús recogidas por Lucas. Si no identificamos las obras, el museo no podrá abrir la exposición. Esta tarea no puede ser realizada de cualquier modo, debemos asegurarnos que la obra es correctamente identificada y se siguen los pasos de la investigación bíblica (exégesis) para conservar su significado sin alterar el mensaje. 


Atención abrid las cajas. Dentro encontrareis indicios. Haced las hipótesis correctas y hallad los datos de la obra.


  • El desafío: Completar el dossier de la obra.




  • Análisis de evidencias 

  • Fijaros bien en los objetos (registrarlos minuciosamente en el dossier). Estad atentos, hay una "Prueba Falsa" Preguntaros si cada objeto encaja en el grupo y estableced un debate grupal para descartar el objeto intruso.



  • Contexto histórico: Investiga al autor, destinatarios, fecha, cultura y propósito del libro.




  •  El encuentro con la obra y el texto 

  • La revelación técnica: Llegó el momento más delicado del proceso. Enfrentarnos a la obra. Utiliza las herramientas de la caja para restaurar la obra dañada y revelar las zonas ocultas. Analizar el contexto y examina los elementos clave para entender su significado y cómo se relacionan entre sí. Anota tus conclusiones en el dossier.






  • La conexión:


  • Tomad los fragmentos del Evangelio. Leedlos atentamente. ¿Qué dijo Jesús? ¿Cómo podeis ser vosotros hoy samaritanos y ayudar al prójimo? Anotad las conclusiones en el dossier.

  •  


  • La inauguración del "Expediente Prado"

  • ¡Enhorabuena! Habeis contribuido a la recuperarción de los datos para catalogar la obra. La carta del director del Museo nos otorga la autorización para colgar las obras y abrir el museo.









Mateo: La segunda oportunidad

 La historia continúa...

Al día siguiente a la hora del recreo...
En el patio, Bruno quiere jugar un partido, pero no deja participar a Dani porque el día anterior se equivocó y perdió el balón. 
—No puede jugar con nosotros —dice Bruno—. Siempre lo estropea todo.
Dani resignado se va a jugar con Fernando. 
Al volver a clase se encuentran una pista dentro del libro abierto. “Jesús llamó a alguien a quien muchos no querían cerca.”  Lúa encuentra una tarjeta con una mesa llena de monedas, un ángel y una palabra: “Mateo”.


¿Quién será Mateo? ¿Por qué aparecieron unas monedas?


Escucha la historia atentamente para responder a estas preguntas.

Continúa avanzando...

Mateo recoje palabras y hechos de Jesús que nos muestran como cambiar el corazón. Para conseguir las tarjetas con sus enseñanzas tienes que completar las tarjetas de su vida.





Todavía te queda un paso más.

Jesús le dio a Mateo una segunda oportunidad. Demuestra que, como Mateo, sabes aprovechar las segundas oportunidades. 
Aplica lo que aprendiste. Por parejas escoged un cromo y responded a las preguntas. Tendréis que contarnoslo al resto usando el formato que prefirais, una canción, un dibujo, un role-play, una explicación,...





Bien hecho obtienes la primera pieza del Tetramorfo






sábado, 11 de julio de 2026

Siguiendo las huellas de Marcos

 La historia continúa:

Mientras la profesora corrige unas cuentas en la pizarra varios niños se ríen de un compañero porque lleva una mochila antigua. 
Nadie dice nada. 
 —No quiero meterme —susurra Bruno—. Luego se enfadan conmigo. 
 En ese momento, una huella de león aparece en la esquina del encerado y Bruno se da cuenta de que la profesora está diciendo algo muy raro, que no tiene que ver con las matemáticas: “Ser valiente no es rugir más fuerte. Es hacer lo correcto aunque cueste.” 
Le susurra a Lua " esto debe ser la siguiente pista"



 



Sigue la pista para recuperar la siguiente pieza del mapa.






Comienza el viaje



















¿Te gustó el viaje? ¿Te imaginas mejor dónde vivíamos en el siglo I? En esas ciudades pasé mi vida siguiendo a Pablo y escuchando cómo Pedro contaba una y otra vez los gestos y palabras de Jesús. Entre los años 60 y 70, en Roma, los puse por escroto para que no se perdieran.
 

Ahora te toca a ti.

Coge el estuche y ¡Manos a la obra! Completa el diario de viaje de San Marcos.



Bien hecho. Has demostrado que me conoces. Por eso, recoge la siguiente pieza del tetramorfo. 

Sin embargo todavía no quiero despedirme de vosotros, quiero quedarme en vuestra clase. Os propongo una misión especial: vais a convertiros en exploradores de buenas acciones.

Cada uno recibirá un sello en forma de huella de león. El león es mi símbolo, y también nos recuerda que la valentía no es rugir más fuerte, sino hacer lo correcto aunque a veces cueste.

Durante la actividad, estad muy atentos a vuestros compañeros. No se trata de pensar: “¿Qué he hecho yo?”, sino de mirar con cuidado y descubrir: “¿Qué bien he visto hacer a otra persona?”. Así veremos que en nuestra clase hay muchos pequeños gestos valientes que, unidos, hacen algo muy grande. En clase puedes ir al rincón del hagiógrafo e igual que y odejé registradas las palabras y obras de Jesús, registrar las buenas acciones en la tarjeta del león.

Recordad: hoy no buscamos protagonistas. Buscamos testigos del bien.

Abrid bien los ojos, afinad el corazón y preparaos para descubrir la valentía de los demás.

domingo, 31 de mayo de 2026

El fuego del Espíritu

 Esta semana, al llegar al aula, encontraron todas las ventanas cerradas. Las persianas bajadas. La clase en silencio.

—¿Qué pasó aquí? —preguntaron nada más entrar.

En el centro de la asamblea había una casa de cartón con la puerta cerrada. Y dentro, unas figuras escondidas.



Entonces empezaron las hipótesis:

—Están enfadados.
—Tienen miedo.
—No quieren salir.
—A lo mejor están solos.

Y, sin darse cuenta, acababan de describir perfectamente cómo se sentían los amigos de Jesús antes de Pentecostés.

A veces pensamos que las grandes historias de la religión están muy lejos de los niños, pero lo cierto es que ellos entienden enseguida lo que significa esconderse cuando algo nos preocupa, cuando tenemos vergüenza o cuando sentimos miedo. Ellos también saben lo que es quedarse callados, no atreverse o necesitar que alguien venga a buscarnos.

Por eso esta semana no empezamos hablando del Espíritu Santo. Empezamos hablando de nosotros.

De esos días en los que no tenemos ganas de jugar. De cuando una discusión pequeña parece enorme. De cuando alguien se enfada y se cierra “como una casa con todas las ventanas cerradas”.

Y entonces apareció el viento.

No un viento de verdad, claro. Pero sí uno de esos que cambian las cosas por dentro. Abrimos las ventanas de la casa y empezaron a aparecer pequeñas llamas de colores. No quemaban. Cada una traía escrita una palabra: ayudar, escuchar, compartir, cuidar, perdonar, abrazar, dar paz… 

En cuatro y cinco vimos un video que nos explicó como era ese viento y de qué otras formas puede aparecer. En primero y segundo vimos el video donde Unay Quirós nos habla del día que ese viento sopló sobre los apóstoles: Pentecostés.


Poco a poco entendimos que Pentecostés habla justamente de eso. De personas que vuelven a abrir las puertas. De amigos que dejan de esconderse. De corazones que pasan del miedo a las ganas de hacer cosas buenas por los demás.

Después, entre todos, pensamos qué cosas “apagan” a las personas y qué cosas las “encienden” otra vez. Y aparecieron respuestas preciosas:

—Que te escuchen.
—Que te inviten a jugar.
—Que te den un abrazo.
—Que te digan “¿quieres estar conmigo?”.

Cada uno escogió la llamita que llevaba una palabra que abría las puertas de su corazón. Y entre todos vamos colocando cada llama en la hoguera central, hasta que las pequeñas llamitas se convierten en una hoguera, porque una llamita sola es pequeña, pero muchas llamitas juntas hacen una luz grande. Eso pasó en Pentecostés el Espíritu Santo formó un grupo.  

Porque el Espíritu Santo, para los niños, no necesita grandes explicaciones. Lo entienden mucho mejor cuando descubren que hay personas capaces de llevar calma donde había enfado, compañía donde había soledad y alegría donde alguien estaba triste.

Y así, casi sin darnos cuenta, terminamos nuestro Camino de Pascua descubriendo algo muy importante: que seguir a Jesús no consiste solo en aprender historias sobre Él, sino en convertirse poco a poco en ese tipo de persona que forma un grupo que ayuda a los demás a abrir ventanas cuando por dentro todo parece cerrado, la Iglesia.

Aquí os dejo el enlace a los videos, la canción  y una infografía resumen de lo que aprendimos.