miércoles, 29 de abril de 2026

Juan y el día que nadie quería jugar.

 Hoy petirrojo estaba muy nervioso. Volaba por la clase sin control y no sabíamos muy bien por qué, hasta que se posó en la caja de los amigos de Jesús no entendimos por qué estaba tan nervioso.



Dentro de la caja había un ágila. Por eso estaba Petirrojo tan contento, porque el símbolo del amigo de Jesús que vamos a conocer es un pájaro como él.


Juan era un amigo de Jesús muy tranquilo. No gritaba mucho. No empujaba. Pero observaba todo. de Beatriz Romero Bulnes

Al mismo tiempo que conocíamos a Juan, hemos trabajado habilidades muy importantes como la atención, la discriminación visual y la organización espacial, a través de la búsqueda de objetos escondidos en las páginas del cuento.

Poco a poco, vamos descubriendo que para entender bien las cosas es importante mirar con calma y desde distintas perspectivas. No solo con los ojos de la cara, sino también con los ojos del corazón.

Juan nos ha ayudado a reflexionar sobre cómo podemos “mirar” a los demás para ser buenos amigos al estilo de Jesús. Por eso, esta semana nos hemos propuesto un pequeño reto en el recreo:
“Que nadie esté solo.”

Mientras jugamos, estaremos atentos por si hay algún compañero o compañera solo. Si vemos a alguien así, nos acercaremos y le preguntaremos:
—¿Prefieres estar tranquilo o quieres que me quede a jugar contigo?

En nuestro Jardín de la Pascua, hemos añadido corazones pintados con acuarela de muchos colores. A partir de la observación de esos colores y de las emociones que nos transmiten, hemos hablado sobre la diversidad: cómo a cada uno nos gustan cosas diferentes y cómo eso nos hace únicos y especiales.

Además, nos hemos ayudado unos a otros durante la actividad, poniendo en práctica el valor que hemos trabajado en esta sesión.




Para finalizar jugamos al corro de la amistad




No hay comentarios:

Publicar un comentario