La historia continúa:
La semana pasada descubrimos que Jesús dio a Mateo una segunda oportunidad. Hoy la pregunta era muy distinta. ¿Qué harías tú si supieras que nadie más va a hacerlo?
Nada más entrar en clase encontramos una nota escrita en la pizarra.
Durante unos segundos nadie habló. Algunos sonreían. Otros miraban alrededor esperando que otra persona levantara la mano primero.
Mientras la profesora corrige unas cuentas en la pizarra varios niños se ríen de un compañero porque lleva una mochila antigua. Nadie dice nada.
Alguien empezó a hablar
Comienza el viaje
Guiados por Marcos emprendimos un viaje por algunos de los lugares más importantes de su vida. Recorrimos Jerusalén, el Mar de Galilea, Roma, Alejandría y Venecia.
Gracias a las recreaciones en realidad virtual tuvimos la sensación de caminar por esos mismos lugares y comprendimos que el Evangelio no nació sentado detrás de una mesa, sino recorriendo caminos, cruzando mares y anunciando una Buena Noticia allí donde otros no se atrevían a hacerlo.
Ahora te toca a ti.
Del Evangelio a la vida
Bien hecho. Has demostrado que me conoces.
Sin embargo todavía no quiero despedirme de vosotros, quiero quedarme en vuestra clase. Os propongo una misión especial: vais a convertiros en exploradores de buenas acciones.
Cada uno recibirá un sello en forma de huella de león. El león es mi símbolo, y también nos recuerda que la valentía no es rugir más fuerte, sino hacer lo correcto aunque a veces cueste.
Durante la actividad, estad muy atentos a vuestros compañeros. No se trata de pensar: “¿Qué he hecho yo?”, sino de mirar con cuidado y descubrir: “¿Qué bien he visto hacer a otra persona?”. Así veremos que en nuestra clase hay muchos pequeños gestos valientes que, unidos, hacen algo muy grande.
En clase puedes ir al rincón del hagiógrafo e igual que yo dejé registradas las palabras y obras de Jesús, registrar las buenas acciones en la tarjeta del león.
Nuestra investigación avanza...
Hoy hemos recuperado una nueva pieza del Tetramorfos.
El mapa empieza a tomar forma.
Pero Marcos también nos ha dejado otra pista, una que no cabe dentro del libro.
Nos ha enseñado que la valentía no consiste en no tener miedo. Consiste en seguir caminando, incluso cuando el camino no parece fácil.
Y quizá todos podamos dejar alguna huella así siguiendo sus pasos.






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