domingo, 12 de julio de 2026

Lucas: Tres cuadros, tres misterios, una Verdad. El día que el museo cerró.


La investigación continúa:

Hoy al abrir la puerta la pared de la clase se había convertido en un museo. Por todas partes había cuadros de arte religioso. Pero lo que más llamaba la atención eran tres marcos vacíos. Pasamos un rato preguntándonos por qué esos marcos estaban colgados sin un cuadro. Cuando nos dimos cuenta de que en la pared también estaba la siguiente hoja del cómic

El misterio continúa.



Suena el timbre para ir a Educación Física. Antes de que llegue el profesor, todos preparamos lo necesario.

Nora se da cuenta de que una niña nueva no sabe dónde está el polideportivo.

Mira a un lado.

Mira al otro.

Parece un poco perdida.

—Seguro que ya se enterará de lo que tiene que hacer —dice un niño mientras sigue caminando.

En ese momento Dani se detiene.

Da media vuelta.

Se acerca a ella y le pregunta:

—¿Quieres venir con nosotros?

Cuando llegan al polideportivo encuentran una nueva silueta dibujada junto a la siguiente pista.

Esta vez no es un león.

Es un toro.

Y solo aparece una pregunta.

¿Quién se detuvo cuando todos los demás siguieron caminando?

Video para tiktok Creación de contenido Simple Blanco de Beatriz Romero Bulnes

Otra pista...

Han llegado tres obras maestras de gran valor, pero el transporte perdió la documentación. Solo sabemos que son enseñanzas de Jesús recogidas por Lucas. Es nuestra tarea identificar las obras y colocarlas en su lugar. Esta tarea no puede ser realizada de cualquier modo, debemos asegurarnos que la obra es correctamente identificada y se siguen los pasos de la investigación bíblica (exégesis) para conservar su significado sin alterar el mensaje. 

Atención abrid las cajas. Dentro encontrareis indicios. Haced las hipótesis correctas y hallad los datos de la obra.
Buscad las bolsas de evidencias. Todavía no conocéis el cuadro. Solo podéis hacer hipótesis. Fijaros bien en los objetos . Estad atentos, hay una "Prueba Falsa"  Preguntaros si cada objeto encaja en el grupo y estableced un debate grupal para descartar el objeto intruso. Anotad el inventario y el objeto que descartais en el expediente



Llegó el momento de conocer al autor, destinatarios, fecha, cultura y propósito del libro que inspiró la obra. Lee la infografía y responde a las tarjetas.



  • Este es el momento más delicado del proceso. Enfrentarnos a la obra. Utiliza las herramientas de la caja para restaurar la obra dañada y revelar las zonas ocultas. Frota con el bastoncillo para descubrir el cuadro. Una vez restaurada en la carpeta encontrarás los expedientes de análisis artístico de la obra. Léelos con cuidado y anota tus reflexiones.



Ya conocéis la obra que inspiró el relato. Tomad los fragmentos del Evangelio. Leedlos atentamente. ¿Qué dijo Jesús? ¿Cómo podeis ser vosotros hoy samaritanos y ayudar al prójimo?.  Anotad las conclusiones en el informe de catalogación final.


Del evangelio a la vida.

No tienes que hacer nada.
No tienes que ayudar.
Solo descubrir.
Durante el fin de semana encuentra una escena real que te recuerde claramente a una de las tres parábolas.
Puede ser:
- alguien ayudando;
- alguien perdonando;
- alguien siendo humilde;
- alguien acogiendo;
- alguien esperando;
- alguien compartiendo.

Y solo escribe:

"Hoy vi un Buen Samaritano..."

o

"Hoy vi un Padre del Hijo Pródigo..."

o

"Hoy vi un Publicano..."


Nuestra investigación avanza...

Recuperas la tercera pieza del tetramorfo.

 

Ya conoces la voz de Lucas. Nos vemos en la siguiente investigación, mientras tanto aquí te dejo algunas citas de Lucas. Puedes imprimirlas y tenerlas a mano para recordar mirar con compasión, ayudar a quien más lo necesita y servir con alegría.



Mateo: La segunda oportunidad

 La investigación continúa.

La semana pasada descubrimos que la Biblia sería nuestro gran archivo de investigación. Sabíamos dónde buscar, pero todavía no conocíamos al primero de los cuatro testigos que nos ayudarán a reconstruir el antiguo plano de Oviedo.

Hoy, en la puerta había colgado un sobre.Dentro había un mensaje: Teneís 15 segundos para hacer una fila y entrar en clase.

Cuando terminó el tiempo, les hicimos una pregunta muy sencilla:

—¿Os gustaría poder repetir?

Todos respondieron lo mismo.

—¡Sí!

Y entonces apareció una segunda pregunta.

—¿Por qué?

Las respuestas fueron muy parecidas.

"Porque ahora ya sé cómo hacerlo."

"Porque antes me equivoqué."

"Porque esta vez lo haría mejor."

"Porque todos merecemos otra oportunidad."

Sin darnos cuenta, ya estábamos preparados para descubrir la siguiente pista.

La historia continúa...



Nuestros cuatro investigadores también tuvieron un día complicado.

En el recreo, Bruno organizó un partido de fútbol. Dani quiso jugar con ellos, pero Bruno no quiso dejarle participar porque el día anterior había fallado un balón decisivo.

"No puede jugar con nosotros. Siempre lo estropea todo."

Dani se marchó sin protestar.

Cuando regresaron al aula encontraron una nueva pista escondida entre las páginas del libro.

Esta vez no apareció un animal.

Ni un símbolo.

Ni un mapa.

Solo una mesa llena de monedas, un ángel... y un nombre.

Mateo.

¿Por qué un recaudador de impuestos? ¿Qué relación tenía con Jesús? ¿Y por qué precisamente aparecían unas monedas?

Para responder a estas preguntas escucha la historia de Mateo y descubrirás que, antes de ser evangelista, había sido recaudador de impuestos. Muchas personas desconfiaban de él y pensaban que nunca podría cambiar.

Sin embargo, Jesús vio algo que otros no supieron ver.

No miró su pasado.

Miró la persona que podía llegar a ser.

Y le hizo una invitación que cambió toda su vida.

"Sígueme."

Mateo aceptó aquella llamada, dejó atrás su antigua vida y terminó escribiendo uno de los cuatro Evangelios que hoy seguimos leyendo.

Con ayuda del vídeo y de la infografía fuimos reconstruyendo su historia y comprendimos que el mensaje de Mateo habla continuamente de un Dios que invita a empezar de nuevo.




Llegó el momento de demostrar que comprendisteis la historia.

Por equipos resuelve los retos de las tarjetas relacionados con la vida de Mateo: su llamada, los milagros de Jesús, el Reino de Dios, el anuncio de la Buena Noticia y el Evangelio que escribió. Cada tarjeta completada nos acercaba un poco más a nuestro objetivo.

Recibirás una recompensa muy especial. No una pieza del mapa, si no una frase del Evangelio de Mateo.

Colócala en el rincón de Mateo. Ahí se quedará con las demás para que sea un lugar donde detenernos, leer y recordar qué mensaje nos deja.




Del Evangelio a la vida

Pero la investigación no termina cuando cerramos la Biblia. Si Mateo descubrió que siempre es posible empezar de nuevo, ¿qué significa eso para nosotros?

Por parejas escoged uno de los cromos y pensad cómo resolveríais el conflicto. Decidid cómo quereis compartir vuestra solución, role play,  un dibujo, una noticia, una explicación o una breve entrevista. Hay muchas maneras de contar una misma idea cuando primero se ha comprendido de verdad.


Y entonces ocurrió algo importante.

Nos dimos cuenta de que dar una segunda oportunidad no significa olvidar lo que ha pasado.

Significa creer que las personas pueden cambiar.

Eso fue exactamente lo que hizo Jesús con Mateo.

Y quizá también sea uno de los mayores retos que tenemos cada día en nuestra clase.


Nuestra investigación avanza...

Recuperas la primera pieza del Tetramorfos.

El plano comienza poco a poco a reconstruirse.

Sabemos que todavía quedan muchos misterios por resolver, pero también hemos descubierto algo que no aparece dibujado en ningún mapa:

cuando alguien confía en nosotros y nos ofrece una segunda oportunidad, puede comenzar una historia completamente nueva






sábado, 11 de julio de 2026

Siguiendo las huellas de Marcos

 La historia continúa:

La semana pasada descubrimos que Jesús dio a Mateo una segunda oportunidad. Hoy la pregunta era muy distinta. ¿Qué harías tú si supieras que nadie más va a hacerlo?

Nada más entrar en clase encontramos una nota escrita en la pizarra.


Durante unos segundos nadie habló. Algunos sonreían. Otros miraban alrededor esperando que otra persona levantara la mano primero. 
Entonces ocurrió. Una mano se levantó. Y, casi sin darnos cuenta, empezaron a levantarse otras.
Después les pregunté:—¿Qué os hizo decidir?
Las respuestas fueron muy diferentes."Pensé que nadie iba a salir.", "Me daba un poco de vergüenza.", "No sabía si lo iba a hacer bien.", "Pero alguien tenía que empezar.
Entonces apareció una nueva pregunta.—¿Creéis que eso también es ser valiente? 
No respondimos enseguida.
Vimos que en una esquina de la pizarra había un nuevo sobre el mensaje era este:  "Ser valiente no siempre consiste en hacer cosas extraordinarias. A veces basta con dar el primer paso." Y debajo la siguiente página del cómic.

 
Mientras la profesora corrige unas cuentas en la pizarra varios niños se ríen de un compañero porque lleva una mochila antigua.  Nadie dice nada. 
 —No quiero meterme —susurra Bruno—. Luego se enfadan conmigo. 
 En ese momento, una huella de león aparece en la esquina del encerado y Bruno se da cuenta de que la profesora está diciendo algo muy raro, que no tiene que ver con las matemáticas: “Ser valiente no es rugir más fuerte. Es hacer lo correcto aunque cueste.” 
Le susurra a Lua " esto debe ser la siguiente pista"

Alguien empezó a hablar 






Comienza el viaje

Guiados por Marcos emprendimos un viaje por algunos de los lugares más importantes de su vida. Recorrimos Jerusalén, el Mar de Galilea, Roma, Alejandría y Venecia. 

Gracias a las recreaciones en realidad virtual tuvimos la sensación de caminar por esos mismos lugares y comprendimos que el Evangelio no nació sentado detrás de una mesa, sino recorriendo caminos, cruzando mares y anunciando una Buena Noticia allí donde otros no se atrevían a hacerlo.

 



Ahora te toca a ti.

Coge el estuche y ¡Manos a la obra! Completa el diario de viaje de San Marcos.





Del Evangelio a la vida

Bien hecho. Has demostrado que me conoces. 

Sin embargo todavía no quiero despedirme de vosotros, quiero quedarme en vuestra clase. Os propongo una misión especial: vais a convertiros en exploradores de buenas acciones.

Cada uno recibirá un sello en forma de huella de león. El león es mi símbolo, y también nos recuerda que la valentía no es rugir más fuerte, sino hacer lo correcto aunque a veces cueste.

Durante la actividad, estad muy atentos a vuestros compañeros. No se trata de pensar: “¿Qué he hecho yo?”, sino de mirar con cuidado y descubrir: “¿Qué bien he visto hacer a otra persona?”. Así veremos que en nuestra clase hay muchos pequeños gestos valientes que, unidos, hacen algo muy grande.

En clase puedes ir al rincón del hagiógrafo e igual que yo dejé registradas las palabras y obras de Jesús, registrar las buenas acciones en la tarjeta del león.



Nuestra investigación avanza...

Hoy hemos recuperado una nueva pieza del Tetramorfos. 



El mapa empieza a tomar forma.

Pero Marcos también nos ha dejado otra pista, una que no cabe dentro del libro.

Nos ha enseñado que la valentía no consiste en no tener miedo. Consiste en seguir caminando, incluso cuando el camino no parece fácil.

Y quizá todos podamos dejar alguna huella así siguiendo sus pasos.

domingo, 31 de mayo de 2026

El fuego del Espíritu

 Esta semana, al llegar al aula, encontraron todas las ventanas cerradas. Las persianas bajadas. La clase en silencio.

—¿Qué pasó aquí? —preguntaron nada más entrar.

En el centro de la asamblea había una casa de cartón con la puerta cerrada. Y dentro, unas figuras escondidas.



Entonces empezaron las hipótesis:

—Están enfadados.
—Tienen miedo.
—No quieren salir.
—A lo mejor están solos.

Y, sin darse cuenta, acababan de describir perfectamente cómo se sentían los amigos de Jesús antes de Pentecostés.

A veces pensamos que las grandes historias de la religión están muy lejos de los niños, pero lo cierto es que ellos entienden enseguida lo que significa esconderse cuando algo nos preocupa, cuando tenemos vergüenza o cuando sentimos miedo. Ellos también saben lo que es quedarse callados, no atreverse o necesitar que alguien venga a buscarnos.

Por eso esta semana no empezamos hablando del Espíritu Santo. Empezamos hablando de nosotros.

De esos días en los que no tenemos ganas de jugar. De cuando una discusión pequeña parece enorme. De cuando alguien se enfada y se cierra “como una casa con todas las ventanas cerradas”.

Y entonces apareció el viento.

No un viento de verdad, claro. Pero sí uno de esos que cambian las cosas por dentro. Abrimos las ventanas de la casa y empezaron a aparecer pequeñas llamas de colores. No quemaban. Cada una traía escrita una palabra: ayudar, escuchar, compartir, cuidar, perdonar, abrazar, dar paz… 

En cuatro y cinco vimos un video que nos explicó como era ese viento y de qué otras formas puede aparecer. En primero y segundo vimos el video donde Unay Quirós nos habla del día que ese viento sopló sobre los apóstoles: Pentecostés.


Poco a poco entendimos que Pentecostés habla justamente de eso. De personas que vuelven a abrir las puertas. De amigos que dejan de esconderse. De corazones que pasan del miedo a las ganas de hacer cosas buenas por los demás.

Después, entre todos, pensamos qué cosas “apagan” a las personas y qué cosas las “encienden” otra vez. Y aparecieron respuestas preciosas:

—Que te escuchen.
—Que te inviten a jugar.
—Que te den un abrazo.
—Que te digan “¿quieres estar conmigo?”.

Cada uno escogió la llamita que llevaba una palabra que abría las puertas de su corazón. Y entre todos vamos colocando cada llama en la hoguera central, hasta que las pequeñas llamitas se convierten en una hoguera, porque una llamita sola es pequeña, pero muchas llamitas juntas hacen una luz grande. Eso pasó en Pentecostés el Espíritu Santo formó un grupo.  

Porque el Espíritu Santo, para los niños, no necesita grandes explicaciones. Lo entienden mucho mejor cuando descubren que hay personas capaces de llevar calma donde había enfado, compañía donde había soledad y alegría donde alguien estaba triste.

Y así, casi sin darnos cuenta, terminamos nuestro Camino de Pascua descubriendo algo muy importante: que seguir a Jesús no consiste solo en aprender historias sobre Él, sino en convertirse poco a poco en ese tipo de persona que forma un grupo que ayuda a los demás a abrir ventanas cuando por dentro todo parece cerrado, la Iglesia.

Aquí os dejo el enlace a los videos, la canción  y una infografía resumen de lo que aprendimos.












El camino de Santiago


 Hoy, al abrir la Caja de los Amigos de Jesús, apareció una concha. 


—¿Quién viene ahora? —preguntaron enseguida.



Y así conocimos a Santiago, el amigo de Jesús que nos ayudará a llegar hasta el final del Camino de Pascua.


Para presentarlo escuchamos un cuento muy especial. Un cuento sobre caminos difíciles, cargas que pesan demasiado y personas que descubren que avanzar solos no siempre es la mejor idea. Porque hay caminos que se hacen mucho mejor cuando alguien camina a tu lado.

El camino de Santiago de Beatriz Romero Bulnes


Mientras escuchábamos la historia, fueron apareciendo muchas ideas importantes. Hablamos de excursiones, de salidas familiares, de comidas en la playa.


Y entonces llegó la frase final del cuento. Esa frase que se quedó flotando en silencio unos segundos y que después empezó a llenar la clase de pequeñas reflexiones:



A partir de ahí comenzamos a mirar hacia atrás. Porque, sin darnos cuenta, durante todas estas semanas hemos ido llenando nuestro Jardín de la Pascua de historias, emociones y valores importantes.


Recordamos a Pedro aprendiendo sobre el perdón. Recordamos que si nos equivocamos, decimos lo siento. Y lo bien que nos sentimos cuando decimos "te perdono"



 A Juan descubriendo que nadie debería quedarse solo. Y que cuando alguien lo está podemos acercarnos a preguntarle si quiere jugar. Y si no está listo recordarle que cuando tenga ganas, estaremos esperando. 



A Tomás entendiendo que confiar también es dar un paso más.  


A hablar con María.



 Y a todos esos pequeños momentos en los que hemos aprendido a escuchar, acompañar, esperar, compartir y cuidar de los demás.

Después recogimos todas las piezas del Jardín de la Pascua y construimos entre todos un gran puzzle colaborativo. Cada pieza tenía un valor trabajado durante estas semanas. Y poco a poco, mientras las íbamos colocando, descubrimos algo muy bonito: por separado eran solo piezas sueltas, pero juntas construían un camino completo, el jardín de la Pascua. Después colocamos en él los símbolos que fuimos creando.



Un camino lleno de amistad, ayuda, confianza, perdón y alegría.


Un camino que nos recuerda que la Pascua no termina en un cuento ni en una actividad de clase. Continúa cada día, en las pequeñas cosas que hacemos por los demás. Porque igual que descubrió Santiago, cuando caminamos juntos… el camino siempre se hace mejor.


viernes, 22 de mayo de 2026

Cosas de mamá

Hoy, dentro de la Caja de los Amigos de Jesús, encontramos un rosario. Y enseguida empezaron las preguntas:

—¿Qué es eso?
—¿Por qué tiene tantas bolitas?
—¿Es un collar?

Y claro… es que ya estamos en mayo.

Seguimos descubriendo el calendario litúrgico de una manera cercana, relacionándolo siempre con cosas que forman parte de su vida. Porque poco a poco vamos viendo que la religión no aparece “aparte” de lo que vivimos, sino que camina junto a nuestra realidad, nuestras emociones y nuestra cultura.




San Pedro estaba en la puerta del Cielo, muy atento como siempre. De pronto frunció el ceño. —Señor, aquí pasa algo. Están llegando niños… y yo no les he abierto. Jesús lo miró: —¿Seguro, Pedro? —Segurísimo. Yo no me despisto. de Beatriz Romero Bulnes 

Por eso, esta semana, el recorrido por el Jardín de la Pascua nos llevó hasta María. Y, sin darnos cuenta, volvimos a acordarnos del colgante de la paz de Jesús. ¿Os acordáis? 

Aquella vez descubrimos que parar, respirar, contar lo que nos pasa y sentirnos escuchados puede ayudarnos a encontrar calma por dentro. 

 Porque los niños necesitan algo más que aprender cosas: necesitan ayuda para entender lo que sienten, poner orden a lo que viven por dentro y descubrir que no están solos. Necesitan espacios para escucharse, para pensar, para imaginar… y también para abrir poquito a poco el corazón a la presencia de Dios en su vida.

 Así nació la pulsera de la paz de Jesús. Una pequeña herramienta para aprender a parar antes de enfadarnos, escuchar antes de responder y buscar maneras buenas de resolver los conflictos. Con ella aprendimos que el silencio también habla, que respirar ayuda y que Jesús puede ser ese amigo que llevamos siempre en el corazón y al que podemos acudir cuando algo nos preocupa. 

 Y esta semana dimos un paso más en ese diálogo interior descubriendo a María. Les contamos que los cristianos tienen un objeto muy especial que les ayuda a hablar con ella: el rosario. Lo miramos despacio, lo tocamos, contamos sus cuentas y escuchamos cómo muchas personas lo utilizan para rezar. En clase de Religión no rezamos —para eso está la parroquia y la familia—, pero sí aprendemos a conocer los símbolos, las tradiciones y las formas en las que los cristianos expresan su fe. Y también podemos hablar de María como alguien que cuidaba, escuchaba y acompañaba igual que hacía con Jesús. 




 Después, con abalorios de colores, cada niño creó su propia pulsera: diez bolitas de cada color, repetidas cinco veces. Y se la llevaron a casa. Algunos dijeron que era para ellos. Otros tuvieron clarísimo que querían regalársela a alguien muy especial. A esa persona que les cuida, les escucha, les calma cuando están tristes y les acompaña incluso en los días difíciles… igual que María cuidaba de Jesús. 

 ¿Sabéis ya quién puede ser?



miércoles, 29 de abril de 2026

Juan y el día que nadie quería jugar.

 Hoy petirrojo estaba muy nervioso. Volaba por la clase sin control y no sabíamos muy bien por qué, hasta que se posó en la caja de los amigos de Jesús no entendimos por qué estaba tan nervioso.



Dentro de la caja había un ágila. Por eso estaba Petirrojo tan contento, porque el símbolo del amigo de Jesús que vamos a conocer es un pájaro como él.


Juan era un amigo de Jesús muy tranquilo. No gritaba mucho. No empujaba. Pero observaba todo. de Beatriz Romero Bulnes

Al mismo tiempo que conocíamos a Juan, hemos trabajado habilidades muy importantes como la atención, la discriminación visual y la organización espacial, a través de la búsqueda de objetos escondidos en las páginas del cuento.

Poco a poco, vamos descubriendo que para entender bien las cosas es importante mirar con calma y desde distintas perspectivas. No solo con los ojos de la cara, sino también con los ojos del corazón.

Juan nos ha ayudado a reflexionar sobre cómo podemos “mirar” a los demás para ser buenos amigos al estilo de Jesús. Por eso, esta semana nos hemos propuesto un pequeño reto en el recreo:
“Que nadie esté solo.”

Mientras jugamos, estaremos atentos por si hay algún compañero o compañera solo. Si vemos a alguien así, nos acercaremos y le preguntaremos:
—¿Prefieres estar tranquilo o quieres que me quede a jugar contigo?

Para que el reto no se quedara solo en una actividad de clase, en Infantil hablamos de situaciones de verdad. De esas que pasan cada día en el recreo y que, muchas veces, los adultos ni siquiera vemos. Me contaron de niños que están solos en un banco, caminando sin jugar o mirando desde lejos cómo juegan los demás.

Y empezaron a aparecer razones que nacían de ellos mismos: a veces alguien está solo porque necesita un rato de calma. O porque su amigo está jugando con otros y no sabe cómo acercarse. A veces porque está triste, enfadado o cansado. O simplemente porque no le apetece jugar a lo mismo que los demás.

Poco a poco entendimos algo importante: no siempre sabemos por qué alguien está solo, pero sí podemos decidir qué hacer nosotros cuando lo vemos. Acercarnos. Preguntar. Respetar su espacio. Hacer sitio. Igual que hicieron con Juan.

En primer ciclo dimos un paso más. África lanzó una pregunta que nos hizo pensar mucho:

—¿Y qué pasa cuando te acercas a alguien para ayudarle… y te contesta mal?

A partir de ahí descubrimos algo importante: acompañar a alguien no siempre es fácil. A veces, cuando una persona está enfadada o triste, no quiere hablar. Y dependiendo de cómo reaccionemos nosotros, podemos ayudarla a sentirse acompañada… o hacer que se sienta todavía más sola.

Para trabajar todo esto hicimos un juego de role-play por parejas. Uno tenía que representar a alguien enfadado y el otro intentar ayudarle. Pero había una condición: no valía insistir, ni agobiar, ni querer arreglarlo todo enseguida. El verdadero reto era acompañar con respeto. Después de cada escena, entre todos decidíamos si habían conseguido superar el desafío.

Y, sin darnos cuenta, fueron apareciendo descubrimientos muy importantes. Entendimos que, cuando estamos muy enfadados, primero necesitamos calmarnos antes de volver a jugar. Que ayudar no significa insistir todo el tiempo. Que a veces preguntas “¿te ayudo?” y la otra persona responde “no”. Y que, aun así, podemos quedarnos cerca y decir: “Aquí estaré cuando me necesites”. Que si escuchamos atentamente y sabemos ver las pistas, los demás nos dicen lo que necesitan,...

En nuestro Jardín de la Pascua, hemos añadido corazones pintados con acuarela de muchos colores. A partir de la observación de esos colores y de las emociones que nos transmiten, hemos hablado sobre la diversidad: cómo a cada uno nos gustan cosas diferentes y cómo eso nos hace únicos y especiales.

Además, nos hemos ayudado unos a otros durante la actividad, poniendo en práctica el valor que hemos trabajado en esta sesión.




Para consolidar todo lo aprendido, jugamos al corro de la amistad. Mientras sonaba la música, girábamos juntos alrededor del círculo y, en cada vuelta, un niño o niña pasaba al centro. Poco a poco, el centro se iba llenando de compañeros que se daban la mano y se acompañaban unos a otros. Hasta que, al final, alguien quedaba solo fuera del juego (casi siempre la maestra).

Entonces, esa persona se sentaba en un rincón con gesto triste, igual que puede sentirse alguien cuando nadie juega con él en el recreo. Y ahí aparecía lo más importante: sin decir nada, los niños y niñas se acercaban enseguida para invitarle a jugar y hacerle sitio de nuevo en el corro.

Porque esta semana, con Juan, hemos descubierto que mirar con los ojos del corazón significa darse cuenta de quién está solo… y no dejarlo así